¡Nuestro sueño de volar!

Es muy grato para mí compartirles una de muchas experiencias que he disfrutado al lado de mis alumnos del grupo de Adaptación.

En el mes de febrero comprobé que no cabe duda de que la misma vida te coloca en los lugares y momentos precisos; dentro de los objetivos del grupo asistimos al Aeropuerto de nuestra ciudad para que los niños vivieran la experiencia de ver los aviones de cerca, ya que el aprendizaje es más enriquecedor si se vive con todos los sentidos. Desafortunadamente no pudimos ingresar a las instalaciones debido a las reglas de seguridad del Aeropuerto.

Mientras buscábamos un lugar no riesgoso para los alumnos y así cumplir con nuestro objetivo, nos abordó un hombre de buen corazón que nos había estado observando y nos preguntó algo que quizá en el fondo él ya lo sabía “Escuché que no les fue posible observar de cerca los aviones; yo tengo aviones más pequeños y me gustaría invitarlos no solo a verlos… ¡sino a dar un pequeño paseo!”

Emocionada con la invitación comencé con los trámites necesarios para la gran visita, fue una alegría que invadió muchos corazones: personal del Instituto Down, Padres de Familia, Alumnos y sin duda alguna sé que esa alegría que mis niños transmiten con solo verlos fue lo que motivó a este gran hombre a contribuir a la adquisición de un nuevo aprendizaje no solo académico, sino también de vida para mis pequeños.

¡El 7 de marzo del 2006 fue el día que tanto esperamos, en punto de las 8:00 am estábamos ya listos para salir a esa nueva aventura que nos esperaba!
No puedo describir tantas emociones compartidas; por una parte ver la gran sonrisa de nuestro benefactor y anfitrión, el Sr. Manuel Enríquez al vernos llegar y por otro lado los ojitos de los niños llenos de curiosidad en sus caritas sorprendidas.

El comienzo de esta gran vivencia fue el conocer por dentro y por fuera lo que conforma un avión, fue tan divertido ver a los alumnos como pequeños pilotos dirigiendo un gran avión; en ese momento quizá ellos no imaginaban lo que aún faltaba por venir… ¡La experiencia completa!

De pronto, el ruido de los motores de la avioneta al entrar al hangar captó la atención de todos nosotros…era el comienzo del gran vuelo. Son inexplicables las diferentes manifestaciones de emoción de cada uno de los niños (y como no, si cada uno es único e irrepetible)¡vivimos la inolvidable experiencia de volar!

A nombre de todo el personal del Instituto Down agradecemos profundamente al Sr. Manuel Enríquez por lo que su generosidad logró en los corazones de nuestros niños.

¡Gracias por prestarnos sus alas para este primer vuelo, de muchos que estos encantadores pequeños vivirán en su camino de vida… y estoy segura que en un futuro podrán volar con las propias!

Isela González Ortega
Maestra de Adaptación.